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LA PAZ ESTÁ EN NUESTRAS MANOS

Escrito por comunidadliceoandina 02-08-2017 en Cultura Ciudadana. Comentarios (0)

Muchas de las personas alrededor del mundo saben que Colombia se ha enfrentado a un gran conflicto armado por más de  cincuenta años, la violencia ha azotado no solo un hogar, sino miles de ellos, las desapariciones aún no se detienen y en verdad creería que hablar de un postconflicto es demasiado apresurado. Estamos en la era de la postverdad, muchos creen que la paz en Colombia es una utopía, pues solo los resultados del plebiscito lo demostraron, la impunidad es uno de los principales factores que inhiben alcanzarla. La construcción de la paz posee un carácter holístico, lo que la mayoría no comprende, es una obra de la que todos saldremos beneficiados, debemos empezar a aceptar las ideologías diferentes, reconocerlas a través del dialogo y no de la guerra. Desde 1982 hemos intentado negociar siete acuerdos de paz, de los cuales seis han sido fallidos.

Todos los días al despertar me pregunto si podré vivir en un país donde prime la paz, pero por desgracia, no todos pensamos de la misma manera, no todos quieren una paz sostenible y duradera. Al escuchar a nuestros grandes representantes políticos me pude dar cuenta de la gran discordia que se tienen los unos a los otros, ni siquiera parecen humanos civilizados. La campaña del NO promovió la prolongación de la guerra, la ira en la mayoría de los corazones colombianos y lo peor con un argumento poco valido.

Semanas atrás, la ONU certificó que las FARC abandonaron 7.132 armas, la primera de tres entregas (la dejación de las armas se dividió en tres sesiones, dos del 30% de ellas y la última del restante). El grupo armado junto con el gabinete del presidente Juan Manuel Santos presenciaron un acto simbólico en Mesetas-Meta, que marcó el principio del fin de la dejación de las armas por parte de las FARC para convertirse en un partido político. Hoy en día, este grupo cuenta con armas que son empleadas para brindar seguridad a los campamentos, sin embargo según el acuerdo y la hoja de ruta, el primero de agosto del presente año terminará la dejación de armas para así empezar con el proceso de paz.

Estamos viviendo en el siglo XXI, una era en la que impera la postverdad, pero no es esto lo que queremos para nuestras futuras generaciones, una sociedad que vive atrapada en una telaraña de falacias que enredan a la mayoría de los ciudadanos. Soy consciente que las FARC cometieron miles de atrocidades, pero la venganza, la ira y el rencor no nos llevaran a ningún lugar, es el perdón y el dialogo lo que nos permitirá solucionar este problema y de hecho cualquier problema que enfrentemos en nuestra vida diariamente. Sé que los secuestrados, los desplazados, los campesinos muertos, los hurtos y los soldados caídos en combate son unos de los muchos ejemplos de las acciones que ejecutaron en este grupo guerrillero, pero hoy debemos en recordar aquella Colombia que vivía sin guerra y reconstruir la paz que tanto anhelamos para vivir con ella hasta el último de nuestros días. 

Escrito por:

María Paula Bellacazar Mórtigo
Laura Valentina Pérez
Estudiante 11º

EL ADICTIVO MUNDO DEL "LIKE"

Escrito por comunidadliceoandina 22-07-2017 en Escuela de Padres. Comentarios (0)

Conseguir un 'me gusta' o un retuit no obedece a otra cosa que la necesidad de lograr aprobación.

Mientras usted lee esta nota, por cada segundo que pase los usuarios de Facebook generarán 52.083 likes, los de Twitter publicarán 7.275 tuits y los de Instagram subirán 729 fotos. 

Hasta ahí, nada raro. Pero los expertos comienzan a detectar una serie de distorsiones en la carrera cada vez más frenética por conseguir un ‘me gusta’ o un retuit, y que no obedece a otra cosa que la necesidad de lograr aprobación o de ser legitimado en público.

No es un fenómeno nuevo, pues desde siempre hemos buscado esa aprobación en nuestro círculo de amigos, colegas o familia. Todo empieza cuando somos niños y buscamos la aprobación de nuestros padres. Después, esta necesidad se vuelve más intensa cuando estamos pasando por la adolescencia, pues es la época en la que se define buena parte de nuestra identidad. (Lea también: Facebook vuelve a su esencia: primero los amigos y la familia)

“Ser aceptado, ser valorado y ser reconocido por la comunidad es una necesidad estructural e inherente al ser humano. Por eso, nos ponemos ropa similar a la de los demás o usamos la misma jerga”, explica Mónica Ceballos, psicóloga y psicoterapeuta especializada en niños y adolescentes.

Lo que ha cambiado es que ahora esa aprobación se busca principalmente –y esto es especialmente válido para los jóvenes– en las redes sociales. Es decir, en un espacio universalmente público, con unos alcances infinitamente mayores.

“Estamos en un mundo donde las personas están compartiendo de todo para llamar la atención, sentirse especiales y ganar aprobación. El mundo digital está amplificando nuestras necesidades emocionales a una escala no vista y eso se ve reflejado en la obsesión por el like. Lo que nos lleva a sentirnos mal cuando no alcanzamos la cantidad esperada de interacción o aceptación”, asegura Santiago Villegas, bibliotecólogo, investigador y experto en redes sociales. (Además: En Colombia, 19,4 millones de personas no utilizan internet)

Y como el alcance de estos medios es planetario, ya las necesidades del like no se limitan a uno o dos amigos, como en la vida real, sino a que decenas, incluso cientos o miles, nos digan que lo que hemos publicado está ‘bien’, que ‘gusta’. “La tecnología está llevando este tema a niveles insospechados”, dice Villegas.

El problema es que la búsqueda de esta aprobación puede volverse una auténtica adicción, con un espectro de posibilidades que van desde la inocente ridiculez de echarse un balde de agua encima para demostrar que se apoya la lucha contra una enfermedad, a cosas mucho más peligrosas, como los juegos de retos en los que caen cada vez más adolescentes y que pueden atentar contra la salud. O a accidentes absurdos, como el sufrido por el alemán Oliver Pats, de 51 años, quien tratando de conseguir una selfi original parándose al borde de un abismo en las ruinas de Machu Picchu (Perú) murió al resbalarse y caer al barranco.

Esa necesidad de aprobación, amplificada por las redes sociales, se ha convertido en un enemigo invisible. El caso de la modelo australiana Essena O’Neill, una joven estrella de internet que decidió renunciar a las redes sociales en noviembre del año pasado, es elocuente. Y ella misma explicó los motivos en una conmovedora carta pública:

Parecía que tenía la vida perfecta online, pero realmente me sentía sola y miserable por dentro. Nadie sabía que tenía un desorden de ansiedad social. Estaba cansada de mantener esa fachada feliz y perfecta, que no existía”.

Lo que explica comportamientos como el de O’Neill es que la cantidad de notificaciones –provenientes de un comentario en Facebook, un ‘me gusta’, o un retuit, etcétera– pueden producir placer –o dolor, si no son suficientes o tan positivos como se espera– en el usuario que los recibe. “Es una compensación emocional similar a la de ganarse una medalla en una competencia de atletismo o una felicitación de un profesor. Y para muchas personas estas recompensas se convierten en algo mucho más importante que las que puedan alcanzar en el mundo real”, asegura Víctor Solano, asesor y estratega de comunicaciones.

Esa sensación de placer tiene una explicación en el cerebro. Cada vez que recibimos un reconocimiento, a través de un like, nuestro cuerpo genera dopamina, un neurotransmisor que activa la sensación de recompensa en el cerebro, explica Raúl Narváez, médico y doctor en fisiología.

Aunque las líneas divisorias entre la realidad y lo virtual se hacen cada vez más difusas, la necesidad de aprobación siempre ha existido, coinciden los expertos. El elemento nuevo es que con las redes sociales ahora podemos “medir sistemáticamente nuestro nivel de aceptabilidad” a través de los ‘me gusta’ o los retuits, explica a EL TIEMPO Hayley van Zwanenberg, psiquiatra del Priory Group, organización líder en salud mental en el Reino Unido y autora del libro The Big Disconnect.

“Es como si el like se convirtiera en una nueva moneda social con la cual me hago visible, comparto unos contenidos y entre más likes tenga, o más gente me pida amistad, pues mejor estoy y les gano a otros usuarios”, añade Solano.

Y aquí entra uno de los factores esenciales de la sicología del ‘me gusta’ y que lo ha vuelto tan importante para millones de personas: la competencia.

“A través de redes sociales o aplicaciones móviles, los usuarios compiten entre sí para ver quién es más feliz, interesante, guapo, gracioso o aceptado, y a los ganadores de ese juego virtual esto les da una satisfacción, una recompensa emocional”, explica Solano. Por eso el grado de dependencia emocional y psicológica se puede alcanzar en estos terrenos. O de elevada frustración, si ocurre lo contrario.

Auténticas conductas compulsivas, según una investigación publicada por la revista Psychological Reports: Disability and Trauma que determinó que el uso descontrolado de las redes puede activar zonas del cerebro que están relacionadas con ese tipo de comportamientos.

El estudio indica, además, que las personas que dejan de visitar a diario redes sociales como Facebook pueden verse afectados emocionalmente. “Cerca del 70 por ciento de los usuarios que visita a diario Facebook y deja de hacerlo siente ansiedad”, señala el reporte. Esto, por la ya estudiada sensación de que puede estarse perdiendo algo importante o agradable, pero también, porque esa ausencia de vida virtual lo enfrenta a su vida real, de la que en muchos de estos casos se busca escapar a través de lo virtual.

“Construyes tu perfil para mostrar lo que tú quieres que las otras personas vean, cosa que no es fácil hacer en la vida cotidiana. Si nos detenemos a ver los perfiles en redes, lo que busca la gente es tener una imagen depurada de sí misma”, explica Daniel Aguilar, Ph. D. en Sociología y docente investigador de la Universidad Central de Bogotá.

Al respecto, Santiago Villegas comenta que cuando una persona está al frente de una pantalla siente más poder para decir o hacer cosas. “Sienten que la mediación de la tecnología les da la libertad que la vida real no les da, lo cual los hace profundamente peligrosos”.

La doctora Zwanenberg expresa además su preocupación por el hecho de que las personas que pasan la mayor parte de su tiempo creando y consumiendo contenido en las redes sociales están perdiendo sus habilidades para socializar en la vida real. “Cuando una persona solo interactúa en redes sociales, pierde la habilidad de leer o entender el lenguaje corporal del otro”, dice. En esa línea, un alto porcentaje de la comunicación humana es no verbal.

Por otro lado, los expertos concuerdan en que no se trata de “satanizar” las redes sociales, “el problema es el uso que se les da”, afirma Aguilar.

De acuerdo con Santiago Villegas, para que las redes sociales no se vuelvan un dolor de cabeza, existen alternativas educativas como la alfabetización informacional, una disciplina que enseña la manera adecuada de consumir la “información social”.

“Mi recomendación es ser reflexivo a la hora de publicar o compartir algo y tratar en sentido crítico la manera en cómo usamos la tecnología”, advierte Sergio Llano, investigador de la facultad de comunicación de la Universidad de la Sabana.

El problema es que esta petición puede ser relativamente fácil de asimilar para un adulto, pero ¿cómo manejarlo con los niños y adolescentes, que en contados casos hacen distinción entre la vida virtual y la real?

Para la doctora Zwanenberg, este es el capítulo realmente más peligroso de toda esta historia, pues los niños y adolescentes son aún más vulnerables a los peligros que implica estar conectado a la red, pues “ellos aún están desarrollando su capacidad para regular sus emociones, comportamientos y su propio sentido de identidad”, comenta.

En la carrera constante por conseguir una validación de sus pares en las redes sociales, muchos jóvenes pueden extraviar fácilmente el camino, explica Zwanenberg. Por ejemplo, en búsqueda de esta aprobación, los jóvenes acceden a sitios que “pueden alentar conductas de riesgo tales como la restricción de alimentos o autolesiones” u otro tipo de situaciones peligrosas.

Al respecto, la psicóloga Mónica Ceballos explica que, por un lado, el alto grado de vulnerabilidad viene del difícil proceso de transición que están atravesando los jóvenes, por otro lado es que sus miedos y fracasos en lo social son amplificados y masificados por la red. “En cuestión de segundos te puedes volver viral, para bien o para mal. Eso puede afectar profundamente tu autoestima y autoconcepto”, agrega.

Un ejemplo de ello es el matoneo. Mientras en entornos reales unos pocos atacaban al otro con comentarios negativos, ahora, las redes multiplican por cien o por mil esos ataques. “Problemas como el ‘ciberacoso’ o el ‘sexting’ pueden conducir a síntomas de depresión o ansiedad, y en muchos casos esto puede ser uno de los factores desencadenantes para la autoagresión o, por desgracia, el suicidio”, comenta Zwanenberg.

Sin duda una cara no lo suficientemente estudiada aún en las vertiginosas y siempre cambiantes redes sociales, las mismas que ayudaron a frenar un golpe de estado en Turquía y que diariamente conectan a millones de personas en el planeta, pero que aún seguimos sin saber cómo manejar adecuadamente. (Además: Terrorismo en la red: ¿de la alarma al sensacionalismo?)

Consejos para combatir la dependencia

Para contrarrestar estas situaciones de peligro y de posibles dependencias, los expertos antes nombrados, Red PaPaz y el Centro Cibernético de la Policía Nacional, proporcionan los siguientes consejos:

1. Si su hijo tiene cambios en su apetito y en el sueño, puede ser una señal de adicción a las redes. Para eso, establezca unos horarios, negociados con su hijo, para utilizar los dispositivos electrónicos.

2. Supervise las actividades que su hijo realiza en internet para que pueda orientarlos de manera oportuna antes que ocurra cualquier eventualidad.

3. Establezca lazos de comunicación y confianza con sus hijos y así esté al tanto de cualquier situación.

4. Enséñeles cuáles son los límites de la privacidad en redes sociales. Para eso, utilice las opciones de privacidad que ofrecen los sitios.

5. Tenga cuidado cuando sus hijos se unan a grupos y a comunidades, pues estas pueden incitarlos a hacer cosas que les hagan daño.

María Camila González
Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO


“LOS PADRES QUE QUIERAN HIJOS FELICES TENDRÁN ADULTOS ESCLAVOS”

Escrito por comunidadliceoandina 02-06-2017 en Pautas de crianza. Comentarios (0)

Cinco errores que podemos estar cometiendo con nuestros hijos

1er Error: QUERER EVITARLES TODA FRUSTRACIÓN

Para el filósofo Gregorio Luri Medrano, buen conocedor del mundo educativo, y autor de «Mejor Educados» (Ariel), es mucho más sensato enseñar a nuestros hijos a superar las frustraciones inevitables que hacerles creer en la posibilidad de un mundo sin frustraciones. Luri, además, es especialmente crítico con aquellos que desean hijos felices. «Primero, yo creo que lo que hay que hacer es amar a la vida, no a la felicidad. Amar la vida con todas sus arideces, contradicciones y, por supuesto, con todas las inevitables frustraciones porque no somos dioses todopoderosos. Los padres les enseñamos a enfrentar y sobrellevar las frustraciones cada vez que tenemos el coraje de decirles “No” ante sus reclamos caprichosos y ante sus deseos irrealizables.”

2do Error: CREER QUE NUESTRA MISIÓN ES HACERLOS FELICES

—A cualquier padre que se le pregunte responde que quiere un hijo feliz. Y es abrumadora la sobreoferta de obras de psicología y de noticias que indican el camino más corto para llegar a la felicidad.

—A esos padres les pediría que abrieran los ojos y que me dijeran qué ven. La vida es compleja, llena de incertidumbres, y con un sometimiento terrible al azar. Estoy empezando a pensar que hay un sector de educadores postmodernos que se han convertido en el aliado más fiel de la barbarie, que lo que hacen es ocultar la realidad y sustituirla por una ideología facilista, acaramelada, y de un mundo de «teletubbies». Personalmente, me resultan más atractivas la valentía y el coraje de afirmar la vida. Tenga usted un hijo feliz y tendrá un adulto esclavo, o de sus deseos irrealizados o de sus frustraciones, o de alguien que le va a mandar en el futuro. Personalmente, me resulta mucho más atractiva la valentía, el coraje de afirmar la vida. Algo que ha sido, por otra parte, la gran tradición occidental desde Homero hasta hace dos días: Querer a la vida a pesar de que esta es injusta, tacaña, austera. Ahora la felicidad se entiende como un recorte de las aspiraciones.

—Tampoco queremos hijos infelices.

—En absoluto. Hay que tener claro que lo contrario de la felicidad no es la infelicidad, es la realidad. Hay que asumir la complejidad del mundo. Procure que sus hijos no sean infelices, y después enséñeles la realidad, a sobrellevar sus frustraciones, a sobrellevar un “No”. Estamos creando niños muy frágiles y caprichosos, sin resistencia a la frustración, y además convencidos de que alguien tiene que garantizarles la felicidad. Y si alguien no se la garantiza, se encuentran ante una desgracia metafísica.

3er Error:  IDEALIZAR EL FUTURO DE NUESTROS HIJOS

Como seres humanos nuestro deber no es ser felices, es desarrollar nuestras capacidades más altas. Porque cuando nuestros hijos salgan al mercado, la sociedad no les va a medir por su grado de felicidad, sino por aquello que sepan hacer, que es exactamente lo que se le pide a las personas con las que nos relacionamos. Cuando vamos al dentista, no nos importa que sea feliz, sino que sea profesional en lo que hace. Si necesitamos un fontanero, querremos que sea eficiente, rápido, y a ser posible barato. Hombre, si es amable, mejor. Pero desde luego no vamos a valorar si es un fontanero feliz.

4to Error:  ANHELAR UN COLEGIO “RELAJADO”

—En su libro «Mejor educados» tiene un capítulo que reza: «Desconfíe del profesor que quiere hacer feliz a su hijo». ¿También de la escuela?

—De las que prometen «experiencias». Una escuela lo que tiene que ofrecer es la posibilidad de realizar trayectorias, no experiencias. Las experiencias las puede tener un niño en cualquier lugar. En el caso concreto de los niños pobres, la posibilidad de cambiar de trayectoria, de liberarse, y de abrirse puertas. Hay escuelas en las que competir está prohibido, cuando juegan, todos ganan y nadie pierde, y se considera más importante educar emocionalmente que enseñar álgebra, entonces, manteneos vigilantes. El mundo, sea lo que sea, no es un fruto de nuestro deseo. Y está muy bien que no sea así, porque si no cada uno tendríamos el nuestro. Pero... ¿para qué estamos preparando nosotros a nuestros hijos? Para “ser felices”, mientras las madres «tigre» chinas, por ejemplo, entrenan a sus hijos para que sean capaces de ir a cualquier universidad del mundo. Nos puede parecer que son demasiado estrictas, pero la realidad de los resultados de sus hijos nos obliga a no hacer demasiadas bromas con ellas, porque existe la posibilidad de que en el futuro sus hijos sean los jefes de los nuestros. ¿Conclusión? Queramos hijos felices, y tendremos que ir con nuestro currículum de la felicidad a buscar trabajo en empresas chinas.

—En este sentido, usted aboga por las escuelas tradicionales, frente a otras modernidades pedagógicas. ¿Por qué?

—Mire, hay escuelas, tanto públicas como privadas, que ponen gran entusiasmo en dejar bien claro que no son tradicionales. Viven en la fantasía de que una escuela no puede ser buena si no ha roto con la tradición pedagógica. Quieren ser exclusivamente escuelas del siglo XXI, de ser muy innovadoras. Frente a esto, están las escuelas tradicionales, llenas de imperfecciones sí, pero que acumulan una larga experiencia de ensayos y de errores que deberíamos tener en cuenta antes de jugarnos la educación de nuestros hijos a la única carta de nuestra ingenuidad. Es más, con frecuencia estas escuelas supuestamente vanguardistas añaden a su propuesta de hacer felices a los niños algo que parece más serio: «hacerlos mejores personas». ¿Pero se puede ser mejor persona sin conocimientos, sin capacidad para mantener la atención, sin competencias, sin hábitos? Piense usted en su propio mundo antes de responder a esta pregunta: ¿Se puede ser creativo sin tener conocimientos? ¿Y la memoria, es un estorbo para tener conocimientos?

5º Error:  ESPERAR QUE EL COLEGIO HAGA “MILAGROS”

—También asegura usted en su obra que la escuela perfecta no existe.

—Esto hay que tenerlo claro cuando se busca un centro educativo para los hijos. Cada escuela tiene sus puntos débiles. Y esto causa una cierta frustración a muchas familias, pero así son las cosas: no existen ni la familia ni la escuela perfecta. Lo que hay que pensar es en el clima intelectual de la familia y en los hábitos de trabajo que reinan en ella. Esos serán mejores indicadores del éxito o el fracaso escolar del niño que la escuela misma. Y, desde luego, el trabajo diario de los niños nos predice con más fiabilidad su futuro éxito que la cantidad que paguemos de cuota escolar.

6º Error:  LLENARNOS DE CULPAS Y ANSIEDAD

—Los padres de ahora, ¿son demasiado flexibles con sus hijos?

—No, lo que están es perplejos. Y existen elementos objetivos para su perplejidad. En contra de lo que se dice de que los padres han renunciado a su labor. Al contrario, pienso que están más preocupados que nunca, quizá demasiado. En este sentido, soy partidario de reformular los derechos de los niños. El primero de todos sería que los hijos tienen derecho a tener unos padres tranquilos, que no estén continuamente preocupados, pendientes de qué tienen que hacer en el momento en que se encuentran sus hijos. Segundo, que tienen derecho a tener unos padres imperfectos. Porque así tienen relación con seres humanos. Voy a decir algo que me parece esencial: ser adulto, o hacerse adulto, es aprender a querer a los que te rodean a pesar de que estén llenos de faltas.

Por: Gregorio Luri Medrano

COLOMBIA: UN PAÍS MAGICO

Escrito por comunidadliceoandina 30-05-2017 en Navegandes. Comentarios (0)

Según el SIAC (Sistema de información ambiental en Colombia), Colombia hace parte de los 13 países mega diversos del mundo entero, es decir que es uno de los que mayor biodiversidad tiene. De tal modo, es importante que todos los colombianos seamos conscientes de la riqueza de nuestro país, para que desde pequeñas acciones, logremos cuidar y apreciar nuestra flora y fauna.  Los altos números de contaminación, deforestación y extinción masiva de especies alrededor del mundo, nos convierte a nosotros  un país privilegiado geográfica y naturalmente.

Nuestra flora es reconocida internacionalmente en primer lugar por la Orquídea (Flor nacional) y sus 3.000 especies. Las características de los ecosistemas colombianos son adecuadas para albergar gran variedad de especies. Actualmente Colombia cuenta con 50.000 especies aproximadamente, con un 20% de la flora mundial y con 1.500 plantas exclusivas del país, etc.

Por otro lado, La fauna en nuestro país está en el tercer lugar con cantidad de especies vivas, es el segundo país con mayor variedad de mariposas (3272 especies). Es el país más rico en aves con  1870 especies entre las cuales se haya el Cóndor de los andes, tucán, cacatúa, colibrí, cigüeña, buitre, etc. Somos el lugar en donde hay más especies de anfibios (más de 700 especies de ranas) incluyendo la rana más pequeña que mide aproximadamente 13 milímetros, y la rana más venenosa del mundo (Phyllobates terribilis). Tenemos el mayor número de vertebrados terrestres (2890 especies). 520 especies de reptiles con el 30% de las especies de tortugas y el 20% de las especies de cocodrilos. Y más de 3.000 especies de peces de agua posicionándonos como el segundo país con esta cantidad de especies.

Existen diversos programas de protección de flora y fauna en nuestro país que contribuyen a la conservación de la biodiversidad. Son muy importantes para nosotros porque evitan delitos contra la naturaleza como la caza furtiva, entre otros. Además conservan las especies en vía de extinción y realizan estudios constantes sobre el crecimiento y decrecimiento de las especies colombianas. Nosotros como personas Colombianas, debemos aprender a cuidar la naturaleza en cualquier lugar de país. Debemos promover una educación medioambiental para ser conscientes de cada acción que pueda hacerle daño al ecosistema. Debemos saber  que vivimos en un país mágico que debe ser cuidado y amado por todos.

Por: Navegandes

Datos estadísticos obtenidos de:

Ideam- SIAC (sistema de información ambiental de Colombia)

Colombia.com

Café de Colombia

Colombia.co 


CINCO PERSONAJES IMPORTANTES EN COLOMBIA

Escrito por comunidadliceoandina 27-05-2017 en Navegandes. Comentarios (0)

Vivimos en una sociedad globalizada, donde miles de marcas y anuncios son leídos a través de nuestros ojos. Cultura internacional diversificada, tendencias y moda alrededor del mundo. La mayoría de veces nuestra identidad se va alojando cada vez más en el olvido, mientras que vamos adoptando con más frecuencia las innovaciones extranjeras; la música, las obras de arte, literatura y cine internacional.

Es importante reconocer nuestra cultura no solo por los logros en el exterior, no debemos sentirnos colombianos únicamente cuando juega nuestra selección, o cuando participamos en un Miss Universo, ser colombiano no solo significa celebrar los triunfos sino persistir frente a las adversidades, participar de la democracia y cambiar la sociedad tan desigual en la que nos sumergimos a diario.

A continuación te presentamos cinco colombianos que cambiaron su pensamiento y revolucionaron no solo el contexto colombiano, sino que trascendieron fronteras.

1.  Fernando Botero Angulo: Medellín 1932. Es un pintor reconocido por su infraestructura del arte, pues busca que su arte sea entendido por todos. Botero no retrata estereotipos sociales, pues sus obras maestras plasman personas obesas, pues este es su sello personal y único.

2.  Gabriel García Márquez: Aracataca 1927-Ciudad de México 2014. Fue nobel de literatura en 1982 por su obra Cien años de soledad. Fue escritor, novelista y periodista. El realismo mágico característico de su estilo, proporcionó para Latinoamericana un avance abismal para el desarrollo literario.

3.  Álvaro Mutis: Bogotá 1923 - Ciudad de México 2013. Es uno de los escritores latinoamericanos más importantes, pues a través de sus poemas y novelas logro capturar el corazón de miles de espectadores. …”Que te acoja la muerte con todos tus sueños intactos. Al retorno de una furiosa adolescencia, al comienzo de las vacaciones que nunca te dieron, te distinguirá la muerte con su primer aviso” (Amén).

4.  Fanny Mickey Orlanszky: Buenos Aires 1930 - Cali, Colombia  2008. Actriz de teatro colombo-argentina conocida como la reina de las tablas. Desde que empezó su carrera impulso el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá. Trabajó como contadora y fue empresaria por unos años, sin embargo descubrió que su verdadera vocación se encontraba tras un telón y un público.

5.  Adriana Ocampo Uria: Barranquilla 1955. Es la directora del programa de ciencia de la NASA y geóloga planetaria. Tiene más de treinta años de experiencia en exploración espacial. Hoy en día se enfoca en la investigación de cráteres y extinciones masivas. 

Por:

Paula Belalcazar

Valentina Perez

(Navegandes)