Blog de comunidadliceoandina

Una Pedagogia del Afecto y la Compasion



Hoy se habla mucho de calidad educativa, de estándares y pruebas internacionales, de bilingüismo y competencias laborales. Pero pocos espacios se abren para reflexionar a fondo sobre lo que significa realmente la calidad educativa. Seguramente llegar a un acuerdo unánime no es posible ni deseable.  Cada proyecto educativo responde a una concepción del ser humano y de la sociedad. Para el Liceo de los Andes la calidad educativa tiene una profunda relación con el pensamiento y la acción, pero ante todo con los afectos, con las fibras emocionales, con el drama de toda vida que se escenifica en la búsqueda del amor y de la ternura. De ahí que el eje primordial de nuestro modelo pedagógico sea la afectividad.

Para algunos la afectividad es solo una estrategia comercial: “Educar con afecto tiene más efecto”, “Niños felices, mejores aprendices”. Para otros es una jerga de moda: “El Coeficiente Emocional es más importante que el Intelectual”. Algunos confunden la inteligencia emocional con ser “buena gente”, con ser “simpático”, con ser chévere y extrovertido.

Más allá de estas jergas y modas, la afectividad es y será una dimensión esencial del ser humano y, por ende, uno de los pilares de nuestro proyecto educativo. Si el fin de la educación es desplegar nuestra humanidad, aprender a ser auténticamente humanos, la afectividad es el medio natural en el que nace y se desarrolla nuestra humanidad. Nuestro cerebro, así como desarrolló las estructuras cognitivas como la más elaborada estrategia de supervivencia, también desplegó las estructuras emocionales como la principal herramienta para vivir y convivir, para conectarnos con nosotros y con los otros, para leer las mentes de los otros y concertar acciones colectivas, para establecer prioridades y tomar decisiones en situaciones difíciles.

Uno de los mitos más difundidos es que las emociones y los sentimientos dependen de la bioquímica de la herencia, que los genes determinan nuestra manera de sentir y de reaccionar. Otra fuerte tendencia le atribuye a nuestra primera infancia todo el peso en la formación del carácter. Ni los genes ni la primera infancia nos determinan para siempre. Los investigadores del comportamiento humano cada vez hallan más evidencias que contradicen estos falsos supuestos. El perfil emocional de una persona es, en gran medida, el resultado de procesos de aprendizaje y, por tal razón, es también susceptible de permanentes transformaciones.

Nadie está condenado a ser como es. Todos podemos sentir, pensar y reaccionar de maneras más adecuadas. El afecto no es un territorio misterioso determinado por fuerzas oscuras. El amor o el desamor se aprenden, la ternura o la agresividad se aprenden, la compasión o la crueldad también se aprenden. Así como hacemos grandes esfuerzos para dominar una segunda lengua o para entretejer complejos algoritmos matemáticos, tenemos que dedicar tiempo y energía para realizar  ejercicios conscientes que permitan visibilizar nuestras emociones, enriquecer nuestro lenguaje del afecto, incrementar nuestra capacidad de autocontrol, elevar nuestros niveles de empatía y asertividad, generar el hábito de la autorreflexión para ganar en niveles de comprensión interpersonal.

“Sólo el amor convierte en milagro el barro”, dice una canción de Silvio Rodríguez. En el Liceo de los Andes creemos que sólo la afectividad nos puede conectar con la ciencia y la poesía que le dan luz y calor a nuestra travesía por la vida.

El mundo se debate en una encrucijada de dimensiones históricas: una civilización planetaria que proteja la vida o el imperio universal de la barbarie que siembre la muerte. Solo una ética de la compasión y una pedagogía del afecto podrán inclinar la balanza en favor de la vida. 

Carlos Villa

Rector

Comentarios

La educación en pleno siglo XXI, está prácticamente obligada a sufrir una "Metamorfosis", en la cual, los cambios acaricien esas Utopías que contribuyen a unificar los conceptos pedagógicos de una educación universal, donde las segregaciones socio- políticas, económicas y cultuales no sean más que unos componentes sociales, que a su vez se vean fortalecidos con los lucros de la educación evitando el colapso de las sociedades.

En primera instancia, es de sumo interés colectivo y especialmente de la triada (padres, profesores y estudiantes), buscar lo mecanismos que contribuyan a fortalecer la Alquimia en la pedagogía, la cual sea el puente para construir una sociedad sólida que nos aleje de lo efímero.

Me encanta! Nada que hacer, sin afecto que despierte nuestra capacidad de trabajar con el otro no hay cerebro que valga... más hoy que el trabajo en equipo es clave para el éxito!

Me encanta! Nada que hacer, sin afecto que despierte nuestra capacidad de trabajar con el otro no hay cerebro que valga... más hoy que el trabajo en equipo es clave para el éxito!

Añadir un Comentario: