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ALARTES: UN ESPACIO DE EXPRESIÓN LICEOANDINA

Escrito por comunidadliceoandina 28-03-2017 en Arte. Comentarios (0)

Actualmente nos encontramos frente a una crisis silenciosa que nos atormenta sin que siquiera lo notemos, los distintos ámbitos de la educación se han encargado de eliminar las artes bajo la excusa de una supuesta falta de utilidad de las mismas. El espíritu creativo y la imaginación desaparecen lentamente de un mundo que les ha arrebatado su vital importancia de expresión, compresión, crítica y rebelión. Para muchos las artes no tienen el valor social (de desarrollo), con el que cuentan por ejemplo las ciencias; sin embargo, contrariamente a lo que nos han hecho pensar, las artes y la ciencia no son entes separados. La ciencia contiene dentro de sí misma un acto creativo que va encaminado a la formulación de hipótesis, el desarrollo de teorías y la invención de mecanismos para la comprensión del mundo; el científico (inventor) es a la ciencia, lo que el artista (creador) es al arte.

El desarrollo de dicho acto creativo es una labor necesaria para educar personas que busquen trascender y que no limiten su propia capacidad cuando se enfrentan a un problema en cualquier campo de la realidad. Frente a esta insolvencia en materia artística surge Alartes, una de las tres proyectografías (junto con Semillero de Científicos Liceoandinos y Danzandes), que se desarrollan  los sábados en el Liceo de los Andes como taller electivo durante el segundo bloque de clase, cuyo objetivo es precisamente el desarrollo del pensamiento creativo a través de la escritura creativa, las Artes Plásticas y las Artes Audiovisuales.

 El primer semestre de Alartes tuvo su inició el 11 de febrero del presente año, el tema a trabajar estuvo encaminado hacia lo onírico (hace referencia al mundo de los sueños y a la concepción de lo irreal) y su desarrollo en la tendencia surrealista[1]. El objetivo de las primeras sesiones de Alartes consistió en la creación, desarrollo y fundamentación de un mural a través de una técnica conocida como cadáver exquisito, una forma de creación que busca mezclar fragmentos de distintas creaciones de tal forma que parezcan una sola, esta técnica fue desarrollada en 1925 dentro de la corriente surrealista. El primer trabajo realizado fue un dibujo en el que los estudiantes debían expresar sus sueños, tras haber hecho este trabajo, se encargaron de repartir dicho dibujo en una cuadricula de 4x4, para seleccionar su cuadro favorito y recortarlo. Después de que cada uno tenía su fragmento, las posiciones en una nueva cuadricula limpia fueron rifadas por medio de preguntas de cultura general, a medida que los espacios iban siendo ganados, se generaba una nueva creación. Luego de tener todos los cuadros llenos en la nueva hoja, estudiantes y maestras nos dispusimos a generar uniones y “sentido” entre los dibujos, lo que vino después consistió en pasar dicho boceto del mural a blanco y negro para desarrollar la teoría del color y para proyectarlo en la pared, previamente pintada de blanco, y así, calcar el dibujo sobre la misma. Luego de dejar toda la base del mural hecha, vino la parte más divertida y complicada de todas: pintar; esta labor se inició en el tercer sábado de trabajo y se realizó bajo una dinámica competitiva entre dos equipos que disponían cada uno de una zona del mural, un equipo de mezcladores de pintura y un equipo de pintores. Ese sábado fue imposible finalizar el mural, así que, durante la siguiente semana, los estudiantes (que no eran únicamente de Alartes), estuvieron terminándolo en jordanas extracurriculares, hasta que finalmente el viernes tres de marzo fue acabado.

La primera muestra fruto de Alartes es un trabajo que merece mil agradecimientos diferentes al cuerpo del colegio, a profesores y a estudiantes desde sexto a once que fueron participes de un mural que expresa pasión, dedicación y amor hacia al arte, la ciencia, la educación y la vida.



[1]Movimiento artístico y literario que surgió en Francia en 1924 a través del Manifiesto surrealista escrito por André Breton, que intenta desarrollar distintas formas de expresión que sobrepasen lo real impulsando lo irracional y onírico mediante la expresión automática del pensamiento o del subconsciente. (RAE, 2017 )


TOPS LITERARIOS

Escrito por comunidadliceoandina 18-02-2017 en Literatura. Comentarios (0)

En nuestra vida diaria leemos miles de textos, un titular en un periódico, un mensaje de texto y sobre todo noticias en la red. Últimamente, estos textos los encontramos sobre todo en internet, por esta razón hemos perdido el hábito de leer en los libros, la antigua costumbre de oler y acariciar las páginas se está perdiendo. Ir descubriendo aventuras paulatinamente es una experiencia inolvidable. Por esta razón, te presentamos a continuación, el top cinco de los libros que debes tener en tu biblioteca:

1.  Cien años de soledad: Escrita por Gabriel García Márquez, célebre escritor colombiano y  ganador del premio nobel de literatura en 1982. Esta novela ha sido traducida a 35 idiomas y es la más importante en el “boom latinoamericano”. Cien años de soledad representa la cultura Latinoamericana, su situación política, por medio de una mezcla de  realidad con un toque de magia, fantasía y fascinación por lo imaginario.  “Se sintió olvidado, no con el olvido remediable del corazón, sino con otro olvido más cruel e irrevocable que él conocía muy bien, porque era el olvido de la muerte”.

2.  Don quijote de la Macha: Publicada en 1605 por Miguel de Cervantes Saavedra, es considerada la primera novela moderna con gran influencia en la literatura Europea. Esta novela es pensada como una sátira porque ridiculiza las novelas de caballería que predominaban en la literatura de la época. En ella se representa el conflicto entre los ideales de un hombre y la realidad que se encarga de imponerse. "El sueño es alivio de las miserias de los que las tienen despiertas".

3.  Rayuela: Escrita en 1963 por el argentino Julio Cortázar; es una novela que rompe con el estilo tradicional de la literatura latinoamericana, pues ésta es su apuesta más arriesgada; puede ser leída en cualquier orden (como desee el lector), ya que la trama de la novela no fue diseñada para contar una historia, sino una serie de relatos de los personajes de la novela. “Vanidad de creer que comprendemos las obras del tiempo: él entierra sus muertos y guarda sus llaves.”.

4.  La Metamorfosis: Franz Kafka, autor Checo que escribió tal éxito literario, en el que un gran acontecimiento (la transformación de persona a insecto gigante) nunca más se revertirá. El rechazo y la desesperación se apoderan de Gregor paulatinamente, degradándose así hasta su esperada muerte. “Gregor se acercó lentamente hacia la puerta con la ayuda de la silla, allí la soltó, se arrojó contra la puerta, se mantuvo erguido sobre ella – las callosidades de sus patitas estaban provistas de una substancia pegajosa-” (Cap. 1, pág. 10)

5.  El túnel: Escrita en 1948 por Ernesto Sábato. Es un retrato de los límites a los que nos lleva la pasión amorosa, la falta de sentido y la desesperanza que nos revela dicha pasión en la vida de Juan Pablo Castel (personaje principal). “Que el mundo es horrible, es una verdad que no necesita demostración”.


HOY LOS COLOMBIANOS VIAJAMOS AL FUTURO

Escrito por comunidadliceoandina 30-09-2016 en Cultura Ciudadana. Comentarios (0)

52 años de guerra dejan cicatrices en el rostro, el cuerpo y el alma de todo un pueblo. La guerra se volvió parte de la historia de los colombianos, como esa sombra tenebrosa que nos persigue a todas partes, como esa segunda piel que nos deforma y nos va cubriendo de llagas y heridas. Ocho millones de víctimas, compatriotas  nuestros asesinados, desaparecidos, torturados, violados, secuestrados, desplazados, pueblos masacrados, niños entrenados para matar y condenados a morir en el combate. Todo el horror de una guerra que degrada al ser humano hasta los límites inimaginables de la brutalidad, la barbarie, la crueldad alimentada por el odio. Miles y miles de jovencitos que salieron de sus casas y dijeron adiós a sus padres para empuñar un fusil. Algunos sobrevivieron y hoy viven atrapados en traumas infernales, muchos despertaron en medio de la noche bajo el tormentoso suplicio de verse mutilados, otros nunca regresaron y sus madres no dejarán de nombrarlos y de llorarlos.

Yo nunca fui a esa guerra y nunca iría a ninguna guerra. Por eso no quiero que nadie más tenga que ir a matarse con otros bajo ningún pretexto, ni a nombre de no sé qué principios, ni para defender no sé qué ideología. Que ninguno de mis hijos tenga que ir, que ninguno de mis nietos tenga que conocer ese infierno, que ni uno solo de mis estudiantes, egresado del Liceo de los Andes, que ningún joven tenga que empuñar un arma para aniquilarse con un compatriota. Y en un mundo tan delirante y demencial como el de hoy sólo veo una forma de evitarlo: acabar con esta guerra. Hoy es ese día, esa hora que parecía inalcanzable, hoy es ese triunfo de la vida sobre la muerte. Hoy, esta tarde, se firma en Cartagena el fin de esta guerra tan absurda e inútil como todas las guerras. A partir de hoy las FARC desaparecen como grupo armado. ¡Qué gran noticia para Colombia y para el mundo!

“¡Tan bobo, tan romántico, tan ingenuo!”, dirán algunos que se creen más realistas. Y puede que tengan algo de razón. Con la firma definitiva del acuerdo de paz con la FARC no se van a solucionar todos los problemas, ni van a desaparecer los conflictos que nos desgarran. Somos uno de los países más inequitativos del mundo, más excluyentes, con mayor impunidad y corrupción, más agresivos contra nosotros mismos y contra la naturaleza. El fin de la guerra no es la apertura de las puertas del paraíso. Nada se va a solucionar mágicamente, pero podremos empezar a solucionar el problema de fondo, el que alimenta todos los otros monstruos que nos destruyen como pueblo. El padre Francisco de Roux lo expuso claramente el jueves pasado en las páginas de El Tiempo:

“El problema de fondo ha sido y sigue siendo la incapacidad de reconocernos como seres humanos con igual valor y dignidad. Por eso la desconfianza, el desprecio, la capacidad de destruirnos siendo la misma sangre y la misma carne colombiana.”

Ese es el verdadero desafío y la auténtica conquista que se abre ante nosotros con los acuerdos de la Habana: empezar la reconstrucción de nosotros mismos como seres humanos. Ese es el primer paso para crear las bases de una sociedad en la que todos tengamos un lugar y no solamente los predestinados por la fortuna. Aún falta refrendar ese acuerdo que hoy se firma en el plebiscito del próximo domingo. No todos comparten el optimismo que a nosotros nos embriaga. La guerra y sus horrores nos volvieron pesimistas, yo mismo he sido pesimista en largos y oscuros capítulos de mi vida. Pero hoy, desde la más profundo de mi conciencia, desde las fibras más íntimas de mi ser de hombre y de padre, de educador y de abuelo, hoy por todos los que han muerto y los que están naciendo, por ustedes, queridos estudiantes, por ustedes y los hijos de ustedes, me la quiero jugar por este Sí a la vida, este No rotundo a la guerra. Si somos capaces de dejar de matarnos entre nosotros es posible que empecemos a vivir juntos y a trabajar unidos para construir un nuevo proyecto de sociedad, más democrática y justa, más civilizada y humana.

Muchas veces decimos que somos muy humanos cuando somos crueles y egoístas, pero eso no es cierto o por lo menos no es la verdad completa. La verdadera y genuina esencia de lo humano es que somos seres amorosos, tiernos y cooperativos, compasivos y solidarios. Hoy es un día histórico para Colombia. El mundo entero vuelve sus ojos hacia nuestra patria, hasta hoy el escenario de la mayor tragedia humanitaria del último medio siglo en América Latina, y por primera vez nos miran con admiración y respeto. Toda la comunidad internacional, representada en las grandes personalidades que están reunidas en Cartagena, confirman una grata evidencia: Los colombianos somos mucho más que coca y violencia, hoy somos un signo de esperanza para el mundo entero, hoy vamos a dar un salto evolutivo hacia nuestra humanidad. Es posible que los historiadores del futuro señalen esta fecha, 26 de septiembre de 2016, como el día en el que Colombia realizó su anhelado y aplazado ingreso al siglo 21.

Con la nueva oportunidad que nos da el fin de esta guerra, aquí en el Liceo de los Andes vamos a trabajar más duro para cultivar nuestra humanidad, para incentivar la pasión intelectual en nuestros niños, para aprender a emocionarnos con el resplandor de la vida que nos dan el teatro, la lectura y la ciencia,  para corregir nuestros errores con humildad y para persistir en la formación de niños y jóvenes capaces de aportar su talento para la tarea que a todos nos convoca: construir un nuevo país donde haya un lugar digno para todos.


BENDITO EL DIOS DE LA PAZ

Escrito por comunidadliceoandina 31-08-2016 en Cultura Ciudadana. Comentarios (0)

Dios, finalmente, nos hace comprender que todos tenemos que cambiar para que todos seamos posibles como seres humanos en un país reconciliado.

Tengo un sentimiento profundo de acción de gracias a Dios desde el martes en la noche, cuando concluyeron las negociaciones de La Habana y supimos que había llegado el final del conflicto armado.


No pretendo que por sentir las cosas así, como creyente, tenga yo más razón que otros. Y tengo plena conciencia de que esta experiencia profunda del Dios de la paz puede no ser compartida por otros que con sinceridad estarían buscando a Dios.


Lo siento así porque veo el misterio del espíritu que se abre paso en el camino de todas las mujeres y los hombres, entre aciertos y errores, fidelidades y vacilaciones, certezas e incertidumbres, no importa si son creyentes o ateos. Y porque en el silencio he constatado también al mismo espíritu bregando por acontecer en la historia de nuestro pueblo, desde lo hondo de la crisis espiritual que nos precipitó en sesenta años de violencia política y desde dentro de nuestras búsquedas de una reconciliación esquiva.


Desde tiempo atrás he percibido este misterio avanzando entre nosotros, entre luces y sombras, cuando Belisario Betancur inició las comisiones de Paz y se creó la Unión Patriótica, cuando Virgilio Barco inició conversaciones con la Coordinadora Guerrillera, cuando César Gaviria convocó la Constitución del 91, en la que fueron miembros exguerrilleros del M-19, el Quintín Lame y el Epl; cuando el ministro de Agricultura de Samper, José Antonio Ocampo, estableció las líneas de las transformaciones rurales que hoy están en el primer acuerdo de La Habana; cuando Andrés Pastrana intentó la paz en el Caguán y consiguió, con el Plan Colombia, el fortalecimiento del Ejército; cuando Álvaro Uribe dirigió a las Fuerzas Armadas con su ministro de Defensa hasta golpear a las Farc y hacerles ver claro que nunca accederían al poder por la lucha armada; hasta cuando la cúpula militar dirigida por el presidente Santos concluyó que había llegado el momento de sentarse a negociar con el enemigo y no pararse de la mesa hasta no firmar los acuerdos.


Pero igual, no puedo dejar de ver a ese mismo Dios de la historia, solidario y compasivo, al lado de nosotros cuando vivimos el genocidio de la Unión Patriótica, en la soledad desesperante de cada secuestrado y su familia, en el horror del soldado que se despierta sin piernas por el impacto de la mina, en las mamás que lloran a sus hijos asesinados en ‘falsos positivos’, en los guerrilleros que están en las cárceles, en los niños que, llenos de preguntas, crecieron en la insurgencia con un fusil en la mano; en las mujeres violadas y humilladas, en el desconsuelo de los hogares que buscan a sus hijos e hijas desaparecidos, en el espanto de los habitantes de los 1.906 pueblos de Colombia arrasados por masacres, en los siete millones de campesinos que abandonaron el campo, en los 280.000 civiles a quienes mataron los actores armados de todos los lados; y en miles de jóvenes militares, policías, guerrilleros y paramilitares que fueron eliminados por balas y bombas.


Dios estaba también allí. En el sufrimiento físico, los corazones destrozados, el terror y el silencio, cuando veíamos naufragar cualquier futuro posible. Y desde allí, el mismo espíritu, nos acompañó en la desolación y nos invitó desde el abismo a no perder la esperanza.


Y no puedo dejar de ver a ese mismo Dios actuando entre los miembros de las Farc, independientemente de si ellos lo perciban. Porque ellos también cambiaron en cuatro años de diálogo, cuando las víctimas les mostraron que lo que estaba en juego era la verdad, la aceptación de responsabilidades, la reparación y la no repetición.

Dios que, finalmente, nos hace comprender que todos tenemos que cambiar para que todos seamos posibles como seres humanos en un país reconciliado.

Escrito por: Francisco de Roux

Francisco de Roux



LOS HUMEDALES: FUENTE DE VIDA PARA TODOS

Escrito por comunidadliceoandina 04-08-2016 en Comunicación LDLA. Comentarios (0)

Gracias a los trabajos realizados por el Instituto de Investigación en Recursos Biológicos Alexander von Humboldt IAvH, sabemos hoy que Colombia posee 30 millones de hectáreas de humedales que representan el 20 % del territorio nacional. Esto llevó al Instituto a catalogar a nuestro país como “Colombia anfibia”, lo que hace referencia a la rica combinación de territorios secos o no inundables con aquellos que están gran parte del tiempo cubiertos por agua. Pero ¿Para qué tanta agua si eso dificulta nuestro asentamiento y aprovechamiento de suelos productivos? Además de las razones evidentes; el favorecimiento de las formas de vida acuáticas, la economía asociada a los recursos pesqueros y el suministro para el consumo humano, nos denomina como país privilegiado y resiliente frente una inminente crisis actual, el cambio climático. Permitir y proteger el flujo de agua amortigua el impacto generado por el aumento de la temperatura, además de alimentar los acuíferos subterráneos, importantes para sobrellevar una crisis por escases de agua.  

Es así como los humedales constituyen el equilibrio ambiental que las múltiples formas de vida requieren para su desarrollo y continuidad en nuestro inventario de riquezas invaluables. Así mismo, el balance que proporciona la complejidad de su estructura no es fácil de preservar; somos un factor determinante en la configuración y ritmos de vida de los organismos que habitan este ecosistema, puesto que, aunque pensemos que los lagos, lagunas, ciénagas, manglares y bosques inundables se encuentran muy lejos de nuestras viviendas, se ven afectados de manera significativa por nuestras actividades.

En Bogotá y sus al rededores se localizan aproximadamente 15 humedales, 13 sin reconocer aún y 11 cuerpos de agua que los alimentan, cuyos servicios ecosistémicos son de gran importancia, no solo por su contribución a la calidad de vida de los ciudadanos, sino también porque garantizan la conectividad en la estructura ecológica principal de la ciudad. Esta red representa el hogar permanente de miles de especies y es el hogar temporal de unas tantas migratorias; es de esta manera como, al conocer y cuidar de los humedales, pasamos de ser conservacionistas locales a guardianes de la tierra.  

Escrito por: Miss Diana Lucia Villa

Jefe Área de Ciencias y Matemáticas