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VIVIR EN COMPAÑÍA DE OTROS, ASI SE VIVEN LAS CONVIVENCIAS EN EL LICEO DE LOS ANDES

Escrito por comunidadliceoandina 20-03-2015 en Comunicación LDLA. Comentarios (0)

El programa de convivencias del Liceo de los Andes busca apoyar la parte humana y disciplinaria de nuestros estudiantes, por ello desde el departamento de convivencia se realizan didácticas para que los niños comprendan la importancia de ciertos comportamientos que debemos adoptar para una mejor convivencia con la sociedad en general.

Para la semana del 16 al 20 de Marzo se llevaron a cabo convivencias con grados primero y segundo, el tema en el cual se basó la actividad fue: el seguimiento de normas. A través de un juego de estrategia los niños debían de colaborarse mutuamente y tratar de entrar en un espacio reducido, en las primeras ocasiones, se estrellaban o incumplían la única norma que tenía la actividad. Sin embargo a medida que avanzaba la actividad, los mismos niños empezaron a poner normas que los ayudaran a realizar la actividad de manera satisfactoria.

Se premió el gran trabajo con un sistema de puntos en donde todos iniciaron con 10 puntos y de acuerdo al cumplimiento de normas podían mantener o perder los puntos. Con esto pretendemos que ellos entiendan la importancia de las normas, el trabajo en grupo y las consecuencias que acarrean nuestros actos.

En este mismo periodo se realizó convivencia con ciclo IV trabajando temas como el respeto por otro y el uso adecuado del lenguaje. La actividad busco realizar grupos que permitieran la integración de estos 3 cursos (noveno, décimo y once), en la primera parte de la actividad se trabajó con un vídeo sobre cómo se deben utilizar las palabras de manera adecuada y prudente para mejorar la relación con los demás, luego se realizó un debate y una charla por grupos y finalizando dibujaron la silueta de uno de sus compañeros en papel y escribían las cualidades de todos los integrantes del grupo, estas siluetas fueron puestas frente a los salones de ciclo IV para que ellos puedan seguir completándolas y escribiendo cosas positivas de sus compañeros.


Las convivencias fueron dirigidas por Miss Doris Bandera nuestra coordinadora de convivencia quien como siempre se destacó por su buen manejo del grupo y su entrega y disposición a los estudiantes.


SCIENCE UNA HERRAMIENTA PARA EL FUTURO

Escrito por comunidadliceoandina 17-03-2015 en Comunicación LDLA. Comentarios (0)

“La mayoría de las ideas fundamentales de la ciencia son esencialmente sencillas y, por regla general pueden ser expresadas en un lenguaje comprensible para todos.”
Albert Einstein

Muchos de los educadores, padres y alumnos aún se cuestionan,  por qué para los  estudiantes, tras repetidas explicaciones, es tan difícil entender materias como física, química o biología, cuando aún con 5 o 6 horas y refuerzos extra clase los jóvenes no logran dominar los temas propuestos.

En el Liceo de los Andes no pretendemos saber la respuesta pero sí estamos seguros de que en la preparación podemos encontrar mejores resultados, es por eso que en Liceo tenemos dentro de nuestro pensum la materia de SCIENCE que ha aportado a nuestros jóvenes diferentes beneficios:

·  Al ser una clase dictada en el idioma Inglés, los niños adquieren nuevo vocabulario, de tal manera que aprenden inglés y además aprenden en ingles otros campos del saber.

·  Es una materia que encierra conocimientos básicos de otras áreas como física, biología y química, esto hace que los niños estén más preparados y dispuestos para entender los procesos lógicos que necesitan las diferentes ecuaciones y operaciones de estas áreas.

·  Science logra mezclar conocimientos prácticos y teóricos ayudando a incrementar la pasión de los niños por las diferentes áreas del conocimiento.

Una de nuestras docentes del área de Science es Miss Diana Villa quien ha logrado transmitirle a los niños la pasión por las diferentes ramas de la ciencia. Ella asegura que es de vital importancia que los conocimientos teóricos puedan ser aplicados y puestos en práctica con el fin de que los niños se apropien del tema, es por eso que Miss Diana dentro de su clase propone diferentes laboratorios para que los niños puedan observar y realizar diferentes actividades que refuercen los elementos teóricos explicados en clase, mientras los niños se asombran con lo que encuentran en cada sesión del laboratorio.

Science es una clase que se les da a los niños de primaria y de primera infancia buscando que en bachillerato tengan más herramientas para afrontar los diferentes razonamientos lógicos que se usan en los problemas de las áreas de ciencias. Nuestros docentes especializados en inglés y el área de las ciencias siempre buscan a través de la creatividad y la motivación apasionar a los estudiantes.

Tal vez no se hará más fácil la biología, la química y la física pero los estudiantes del Liceo si llegan a ver estas asignaturas con más herramientas y una mente más dispuesta a estos nuevos aprendizajes.


La importancia de las matemáticas y como las enseñamos en el Liceo de los Andes.

Escrito por comunidadliceoandina 16-03-2015 en Comunicación LDLA. Comentarios (0)


Uno de los temas más populares en cuestión de educación en los últimos días ha sido el manejo y el aprendizaje de matemáticas, un área que no solo causa dificultad para muchos estudiantes si no para sus maestros quienes deben de inventar y crear la manera más creativa y apta para que sus alumnos se apasionen por aprender esta área tan elemental.

Muchos medios de comunicación se han interesado por sacar artículos sobre las claves y las estrategias para aprender matemáticas, un artículo muy recomendado se llama  cinco estrategias para aprender matemática del periódico EL TIEMPO en donde Clara Helena  Sanchez docente del departamento de matemáticas de la universidad Nacional propone 5 estrategias para acercar a los niños a esta área del conocimiento: es genético, en la historia, lúdica, lectura y si se puede. http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/como-aprender-matematicas-/15357155

Pero más allá de los artículos y los medios de comunicación encontramos la realidad. En el Liceo de los Andes nos esforzamos para que esta materia sea fácil, didáctica y de provecho para los niños, para esto buscamos acercar a los niños con ejemplos de la vida cotidiana para que no se les haga tan lejana y complicada, desde la primera infancia se trabajan con juegos y ejemplos ya sea el trabajo de un banco o jugar al supermercado ayudan a que los niños se diviertan mientras van reconociendo los valores posicionales y a realizar algunas operaciones básicas.

Los docentes siempre están en la búsqueda constante de apasionar a los jóvenes y niños en el aprendizaje de matemáticas por eso en algunas clases los docentes trabajan con nuevas herramientas tecnológicas y nuevos programas para que los niños aprendan mientras utilizan las nuevas tecnologías, aprovechando claro está el dominio de las diferentes y avanzadas tecnologías que tienen hoy en día las nuevas generaciones.

Como lo dice la docente de la universidad Nacional Clara Helena Sanchez la lectura es una herramienta que no solo desarrolla habilidades lingüísticas si no que puede llegar a ser un gran apoyo en especial con los niños de primera infancia en el área de matemáticas.

Lo más importante a la hora de trabajar con niños en el área de matemáticas en el Liceo de los Andes es la motivación y la aplicación de las situaciones cotidianas no solo para ver la importancia en el día a día si no para facilitar los procesos de aprendizaje y funcionalidad de los temas en el crecimiento intelectual y humano de los niños y jóvenes.

Por Miss Carolina Acevedo

Departamento de Comunicación LDLA


LA ALQUIMIA PEDAGÓGICA

Escrito por comunidadliceoandina 11-03-2015 en Escritor Rector. Comentarios (29)


La Angustiosa Búsqueda de la Piedra Filosofal de la Educación

Para quien no lo recuerde, la Piedra Filosofal era la mítica amalgama que los alquimistas de la edad media buscaban de manera delirante, pues estaban convencidos de su poder para transmutar cualquier metal en oro.  

Aplicada como metáfora al contexto educativo, la piedra filosofal habría de ser el sofisticado secreto para convertir la fosilizada rutina escolar en una caudalosa fuente de vida intelectual. ¿Cómo transformar las aulas estériles en espacios rebosantes de vitalidad? ¿Qué recursos didácticos y qué estrategias pedagógicas pueden encender en los desmotivados estudiantes ese fuego sagrado del asombro ante la realidad y del deseo de saber? ¿Cómo combatir la apatía y los sentimientos de frustración que van minando la pasión y el talento pedagógico de los maestros?

Estas y otras preguntas nos remiten a la posible existencia de esa anhelada, misteriosa y mágica Alquimia Pedagógica. ¿Pero adónde iremos a buscar esa chispa de vida que los dioses ocultaron a los pobres mortales? ¿Y si no existe esa piedra filosofal? ¿Si bajo las cenizas del aburrimiento y la mediocridad ya no arde ni una tenue brasa de apetito intelectual? ¡Qué inmenso abismo de incertidumbre! ¡Qué pesimismo tan corrosivo!

Yo quiero arriesgar todo (toda mi vida y mi oficio de maestro) en una apuesta que les quiero proponer: Sí es posible una alquimia pedagógica y, es más, la humanidad ya ha logrado, en ese inmenso laboratorio de la historia, esa descomunal transmutación del bostezo desalentador hacia la mirada de asombro, ese salto abismal de la indiferencia a la perplejidad, de la pasividad a la indagación apasionada.

Algunos estarán pensando que exagero: “Si este profe conociera el secreto de la alquimia pedagógica ya estaría haciendo milagros”. Y tienen razón, no hago milagros Pero quiero aclarar algo. Yo no dije que conociera el secreto, dije que la humanidad ya lo viene descubriendo. Sé que camino en el filo de la ambigüedad. ¿Si no conozco el secreto, entonces, cómo sé que la humanidad ya lo descubrió? No lo conozco si por “conocer” entendemos el pleno dominio de algo. Pero sí logro identificar los efectos transformadores que algunos recursos pedagógicos, implementados por maestros muy inspirados de diversas épocas y lugares, han ido conformando “una poderosa caja de herramientas” que ha demostrado un impacto transformador de las prácticas educativas. 

Cuando algunas voces quejumbrosas, confieso que a veces la mía, se elevan en ese discurso del lamento (“Ya no hay nada qué hacer”, “Esta es una generación perdida”, “La educación no tiene futuro”, “La escuela es una institución anacrónica”, etc.), me doy cuenta del verdadero problema: no sabemos lo que sabemos, sabemos más de lo que creemos saber pero no nos damos cuenta. Hoy sabemos mucho sobre el aprendizaje, sobre las motivaciones. La neurociencia ha encendido su potente antorcha en esa caverna misteriosa de la mente. Pero nosotros incurrimos en un doble error: no valoramos lo que sabemos y no somos capaces de ponerlo en práctica. 

En las sociedades humanas no hay transformaciones mágicas ni recetas de efecto instantáneo. Hay caminos largos y pequeñas victorias, procesos que nos impulsan hacia adelante y momentos en que retrocedemos. En esa escarpada senda de la alquimia pedagógica he detectado tres ejes de transformación: los actores, los escenarios y las actuaciones. 

Esta vez sólo voy a enunciar los cambios que deben experimentar los actores del proceso educativo en sus percepciones y esquemas mentales. Cinco actores sociales y cinco sendas de transformación.     


1. Los profesores deben creer que su trabajo, por anónimo y cotidiano que parezca, está impregnado de vida y de belleza. Su trabajo no es llenar cerebros con información sino ayudar a cada niño para que descubra su propia mirada sobre el mundo y para que se convierta en escultor de sí mismo.


2. Los estudiantes deben aprender que no van a la escuela como quien asiste a una función en la que “alguien” está en la obligación de divertirlos. Al contrario, que son ellos los que deben asumir el reto de aprender a fascinarse con las cosas y a darles vida con el aliento de esa fascinación.


3. Los padres deben vencer la tentación de confundir la cariñosa protección que deben brindar a sus hijos con una actitud sobreprotectora que los exime de sus obligaciones y termina culpabilizando al colegio y a los profesores de la apatía y desidia que aquellos puedan llegar a demostrar. 


4. El Estado, o sea los gobernantes que vehiculizan sus políticas, debe superar esa miopía que le hace ver la educación como un simple instrumento para modelar ciudadanos “obedientes” y para entrenar la fuerza laboral que la economía reclama. La educación debe verse como una finalidad en sí misma porque es la matriz de la cultura y la cultura es la que nos da un rostro humano.


5. Los medios de comunicación deben superar esa voracidad amarillista en la que los colegios sólo son materia interesante cuando por sus pasillos se pasea la nota escandalosa que genera rating. Los proyectos innovadores que le apuestan al pensamiento, a la ciencia y a la cultura deben divulgarse si queremos una escuela que potencie la vida democrática.  


El secreto de la alquimia pedagógica no está en ningún dispositivo tecnológico ni en ninguna metodología salvadora. El secreto de la alquimia está en los alquimistas. Padres, profesores y estudiantes conformamos ese selecto y privilegiado equipo que tiene en sus manos la posibilidad de transformar la educación a condición de transformar, en primera medida sus paradigmas mentales. Escenarios y actuaciones serán materia de una próxima reflexión. 


Aquí, desde el Liceo de los Andes, desde este hermoso paraje de Cota, les extiendo el abrazo cálido de este viejo-joven aprendiz de alquimista.

Carlos Villa

Rector.

Una Pedagogia del Afecto y la Compasion

Escrito por comunidadliceoandina 13-02-2015 en Escritos Rector. Comentarios (3)



Hoy se habla mucho de calidad educativa, de estándares y pruebas internacionales, de bilingüismo y competencias laborales. Pero pocos espacios se abren para reflexionar a fondo sobre lo que significa realmente la calidad educativa. Seguramente llegar a un acuerdo unánime no es posible ni deseable.  Cada proyecto educativo responde a una concepción del ser humano y de la sociedad. Para el Liceo de los Andes la calidad educativa tiene una profunda relación con el pensamiento y la acción, pero ante todo con los afectos, con las fibras emocionales, con el drama de toda vida que se escenifica en la búsqueda del amor y de la ternura. De ahí que el eje primordial de nuestro modelo pedagógico sea la afectividad.

Para algunos la afectividad es solo una estrategia comercial: “Educar con afecto tiene más efecto”, “Niños felices, mejores aprendices”. Para otros es una jerga de moda: “El Coeficiente Emocional es más importante que el Intelectual”. Algunos confunden la inteligencia emocional con ser “buena gente”, con ser “simpático”, con ser chévere y extrovertido.

Más allá de estas jergas y modas, la afectividad es y será una dimensión esencial del ser humano y, por ende, uno de los pilares de nuestro proyecto educativo. Si el fin de la educación es desplegar nuestra humanidad, aprender a ser auténticamente humanos, la afectividad es el medio natural en el que nace y se desarrolla nuestra humanidad. Nuestro cerebro, así como desarrolló las estructuras cognitivas como la más elaborada estrategia de supervivencia, también desplegó las estructuras emocionales como la principal herramienta para vivir y convivir, para conectarnos con nosotros y con los otros, para leer las mentes de los otros y concertar acciones colectivas, para establecer prioridades y tomar decisiones en situaciones difíciles.

Uno de los mitos más difundidos es que las emociones y los sentimientos dependen de la bioquímica de la herencia, que los genes determinan nuestra manera de sentir y de reaccionar. Otra fuerte tendencia le atribuye a nuestra primera infancia todo el peso en la formación del carácter. Ni los genes ni la primera infancia nos determinan para siempre. Los investigadores del comportamiento humano cada vez hallan más evidencias que contradicen estos falsos supuestos. El perfil emocional de una persona es, en gran medida, el resultado de procesos de aprendizaje y, por tal razón, es también susceptible de permanentes transformaciones.

Nadie está condenado a ser como es. Todos podemos sentir, pensar y reaccionar de maneras más adecuadas. El afecto no es un territorio misterioso determinado por fuerzas oscuras. El amor o el desamor se aprenden, la ternura o la agresividad se aprenden, la compasión o la crueldad también se aprenden. Así como hacemos grandes esfuerzos para dominar una segunda lengua o para entretejer complejos algoritmos matemáticos, tenemos que dedicar tiempo y energía para realizar  ejercicios conscientes que permitan visibilizar nuestras emociones, enriquecer nuestro lenguaje del afecto, incrementar nuestra capacidad de autocontrol, elevar nuestros niveles de empatía y asertividad, generar el hábito de la autorreflexión para ganar en niveles de comprensión interpersonal.

“Sólo el amor convierte en milagro el barro”, dice una canción de Silvio Rodríguez. En el Liceo de los Andes creemos que sólo la afectividad nos puede conectar con la ciencia y la poesía que le dan luz y calor a nuestra travesía por la vida.

El mundo se debate en una encrucijada de dimensiones históricas: una civilización planetaria que proteja la vida o el imperio universal de la barbarie que siembre la muerte. Solo una ética de la compasión y una pedagogía del afecto podrán inclinar la balanza en favor de la vida. 

Carlos Villa

Rector